










Otro viajito para recordar en todos los sentidos, dividimos la semana entre Gallocanta (Zaragoza) y Teruel. La primera parte del viaje, totalmente dedicada para Juan, es decir, todo pájaros. Las sesiones pajariles rozaban la agonía, bastante duro para mí, pero aguanté como una campeona, con merecida recompensa posteriormente. Bueno, las sesiones consistían en levantarse a las seis de la mañana y meterse en un Hide (caseta de madera, de 1 x 2 metros, con dos ventanitas para la observación de pájaros) antes de amanecer, y salir 12 HORAS!!! después, cuando ya había anochecido, unido a esto con una temperatura de -4º . Resultado catastrófico, porque para colmo, no se dio nada bien, ya que con el tiempo tan trastocado o por lo que sea, el celo de las grullas, se ha retrasado y éstas eran bastantes esquivas. Tengo que reconocer y dar las gracias, a la nintendo DS, gracias a ella, la estancia en el hide, se hizo más ameno.













































